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miércoles, 18 de septiembre de 2019


             Gales 1999, el primer rugido mundialista de Los Pumas


                                                     
    Ocurrió hace exactamente 20 años. Luego de tres intentos frustrados, Los Pumas consiguieron trascender el umbral de la ronda inicial de la Copa del Mundo de rugby, logro que se supone modesto si se lo compara con la actuación del equipo argentino en las ediciones subsiguientes.
   Es que, excepción al margen, el equipo argentino igualó y hasta superó en dos oportunidades la labor cumplida en el torneo de Gales 1999. Hazaña al fin, sobre todo en el cenit de la inédita conquista, la tan postergada clasificación a cuartos de final de un Mundial adquiere el carácter de hazaña no solo por haber revertido la Selección Nacional el denso historial de antecedentes frustrantes en la competición, sino también por su deficitaria campaña a corto, mediano y largo plazo, realizada a modo de preparación para el culminante acontecimiento, y por la sucesión de conflictos protagonizados por jugadores, entrenadores y dirigentes en la inminencia del evento que en la previa tornaban impensada tan elogiable actuación.


                                         
                                                La pesada herencia
                                                   
   El estreno de Los Pumas en la Copa del Mundo coincidió con la edición inaugural del torneo, Nueva Zelanda 1987, principal sede organizadora con la que colaboró Australia. En ausencia de fase eliminatoria, la World Rugby determinó que siete de sus ocho integrantes originales -salvo Sudáfrica, suspendida de intervenir en competencias internacionales por la política de segregación racial que entonces imperaba en su seno, conocida como apartheid- recibieran invitación directa a participar del evento. Al resto de los países intervinientes el organismo rector les acercó una especie de convite digitado, fundamentado en la tradición de que los mismos gozan en la disciplina. Así, se conformó un campeonato de 16 selecciones, divididos en cuatro grupos de idénticos componentes entre los que se hallaba Argentina, destinada a confrontar en la Zona C con los All Blacks, Fiji e Italia.
    Capitaneado por el insuperable Hugo Porta en su primera y única actuación mundialista, Los Pumas debutaron con una inesperada derrota ante el conjunto fijiano (9-28). La escuadra dirigida por Héctor Pochola Silva y Ángel Papuchi Guastella, que había subestimado sobremanera a los del Pacífico Sur producto del saldo favorable derivado de la (única) serie favorable de test-matches mantenido por ambos, se rehabilitó parcialmente en su segunda presentación al vencer a la Selección Azzurri por 25 a 16. Aun pese al laborioso halago, el team celeste y blanco estaba obligado a superar a los neozelandeses o señalarles tanto como cuatro tries si pretendía avanzar a la siguiente ronda. Ni lo uno ni lo otro: el anfitrión se impuso por 46 a 15 y Los Pumas vulneraron el ingoal rival en una sola ocasión. El tercer puesto del equipo argentino en su correspondiente grupo decretó la prematura eliminación del certamen, en el que se consagraron los All Blacks liderados por John Kirwan, Grant Fox, Michael Jones y Sean Fitzpatrick al doblegar en la final a Francia por 29 a 9.

                                                         

    A diferencia de su predecesora, la Copa del Mundo albergada por Inglaterra en 1991 -secundada en la celebración por Francia, Escocia, Irlanda y Gales- adoptó una variante en el método de clasificación. Si bien la World Rugby mantuvo su disposición de invitar directamente a la práctica totalidad de sus miembros fundadores -salvo Sudáfrica, reemplazada por Fiji merced a su pase a los cuartos de final en Nueva Zelanda '87-, las demás selecciones no tuvieron más opción que abocarse a una instancia eliminatoria previa a efectos de acceder al torneo.
   Fue así que, pese a la suerte dispar que le reportó su producción en la Zona Americana, en donde cayó frente a Canadá por 9-15 y 6-15 como local y visitante, respectivamente, y superó a Estados Unidos (23-6 L y 13-6 V), Argentina se aseguró su plaza en la Rugby World Cup (RWC) para cotejar en la etapa preliminar con Australia, Gales y Samoa Occidental, en un marco de transición en lo concerniente a la formación de su primer equipo. El fin de la trayectoria mundialista en Los Pumas de notables como Porta, el Chapa Branca, Serafín Dengra, el Aguja Fabio Gómez y Rafael Madero -padre de Benjamín-, entre otros, se tradujo en la presentación oficial en la Copa del Mundo de valores de la talla de Lisandro Arbizu, Gonzalo Camardón, Santiago Mesón, Pablo Garretón, Federico Méndez y Martín Terán. Los Diegos Cash y Cuesta Silva fueron los únicos que quedaron del plantel que cumpliera un mediocre papel en 1987.
   La Selección Nacional comenzó su participación enfrentando a Australia. Los Wallabies de David Campese, Michael Lynagh, John Eales y Tim Horan se las apañaron para prevalecer por 32-19 sobre el equipo comandado por la dupla técnica Luis Gradín y Guillermo Lamarca. De hecho, ningún equipo -ni siquiera los All Blacks en las semifinales- lograron anotarle tantos puntos al postrero campeón del certamen como Los Pumas en aquel duelo.
   En su segundo encuentro, el conjunto albiceleste chocó con un alicaído Gales, que venía de padecer un sorpresivo traspié con Samoa Occidental. Sin embargo, los visitantes pumas -el partido se jugó en el ya demolido Cardiff Arms Park, actual Millenium Stadium- no consiguieron revertir la tendencia desfavorable y sucumbieron por 16 a 7.
    Ya en su presentación de cierre en la fase inicial, el combinado albiceleste fue apabullado en todo sentido por los isleños, que triunfaron por 35 a 12, lo que le significó a Los Pumas ocupar la última posición en el Grupo C sin unidades. Por cierto, en aquel partido, un violento altercado derivó en la expulsión de una figura emergente del combinado nacional, Pedro Sporleder, el único jugador argentino sobre quien hasta el momento pesó tal sanción en el historial de la Copa del Mundo.
    Abolido en su territorio el calvario del apartheid, a Sudáfrica le fue conferida la organización de la RWC 1995 a instancias del porte de su presidente, Nelson Mandela, quien concebía al rugby, deporte en el que los Springboks es uno de los seleccionados más poderosos del mundo, como un factor aglutinante exento de revanchismo racial, en el que podían confluir la hasta entonces predominantemente raza blanca con las minorías rezagadas a las que no se les permitía disfrutar de la pelota ovalada. La moción del Premio Nobel de la Paz 1993 resultó un éxito: el tan debutante como inclusivo equipo anfitrión, en el que destacaron los ya fallecidos Chester Williams, Joost van der Westhuizen y James Small a la vez que Francois Pienaar y Joel Theodore Stransky, batieron en una final de película a Nueva Zelanda -cuya sobresaliente figura resultó el asimismo inmortal Jonah Lomu, veinteañero tryman de la competición junto con su compañero de equipo, Marc Ellis (7)- por 15 a 12.
                                                 
 
      Respecto de la campaña de Los Pumas, su clasificación al Mundial estuvo precedida por el Campeonato Sudamericano de Rugby 1993, serie eliminatoria sin sede definida por cuyo ganador aguardaba Estados Unidos. Allí, Argentina se impuso consecutivamente a Brasil (114-3), Chile (70-7), Paraguay (51-3) y Uruguay (19-10) para después hacer lo propio en el cruce ante las Águilas norteamericanas, a las que derrotó por 28 a 22 como visitante y 16 a 11 como local. Así, el representativo celeste y blanco fue depositado en la Zona C de la RWC al igual que Inglaterra, Italia y Samoa, verdugo que sentenciara la estancia de los nuestros en 1991. Por lo demás, la Rugby Board resolvió -por última vez- la reiteración del formato de 16 participantes divididos en cuatro grupos de cuatro seleccionados en la primera fase, al tiempo que otorgó el acceso automático al torneo a los ocho equipos que intervinieron en cuartos de final en la Copa del Mundo inmediatamente anterior.
      Nuevamente conducido por un tándem de entrenadores, aunque en esta ocasión por la yunta Ricardo Paganini y Alejandro Petra, el combinado albiceleste viajó a Sudáfrica -en donde Hugo Porta revestía funciones de embajador itinerante- con una formación que contempló la convocatoria de ciertos integrantes de la edición mundialista '91 -entre ellos, Arbizu, Méndez, Sporleder, Llanes, Terán y el Cheto Santamarina- y el nombramiento de exponentes argentinos en ciernes como el Yanqui Rolando Martin, Diego Albanese y Agustín Pichot pese a que este último no sumó minutos en el campo de juego. Claro que tampoco eran para despreciar citaciones de la envergadura de Patricio Noriega, la Bruja Ezequiel Jurado, el experimentado Sebastián Salvat y José Cilley. El capitán en el período previo, Marcelo Loffreda, DT del elenco que calificó como tercero en la RWC 2007, fue desafectado del torneo en una determinación no exenta de polémica.
     Desafortunadamente, Los Pumas reprodujeron la pésima campaña del Mundial de Inglaterra. Fue precisamente ante el equipo de La Rosa que la divisa nacional perdió por 24-18 en su debut aun habiéndole señalado dos tries a su oponente contra ninguno del conjunto europeo, cuya totalidad de puntos correspondió, entre drops y penales, a los infalibles kicks de Christopher Rob Andrew.
     El desquite que no fue tal. En su siguiente compromiso, los albicelestes sufrieron su segundo revés al hilo con el combinado samoano (26-32), que a posteriormente avanzó de ronda al escoltar en la zona a su par inglés. El tempranero adiós de Los Pumas le valió una auténtica lección a los mandos superiores de la Unión Argentina de Rugby (UAR), empeñados en vetar a los jugadores que se desempeñaban profesionalmente en el exterior, entre ellos el cordobés Diego Domínguez y el proveniente de Rosario, Mario Gerosa, autores de 26 de los 31 tantos con que Italia sobrepasó los 25 que le marcó el cuadro nacional.